“Pasa cada día intentando ser un poco más sabio de lo que despertaste.

Haz todos tus deberes con fé y voluntad. Paso a paso ve hacia adelante,

pero no necesariamente en pasos grandes, sino construye disciplina para

estar preparado… Avanza una pulgada a la vez, cada día. Al final del día

– si vives el suficiente tiempo – la mayoría de las personas reciben lo que

merecen.”

 

No siempre empiezo un artículo con una frase, pero cuando lo hago, es

de nada más y nada menos que de uno de los hombres más exitosos de

nuestros tiempos, el inversionista y gigante Charlie Munger.

 

Y wow, imposible negar la cantidad de sabiduría en esas palabras.

 

Y bueno, ¿Por qué comparto esta frase contigo?

 

En ventas, emprendimiento y la vida en general, existen cualidades

invaluables que van a hacer la diferencia para que vivas una vida llena de

éxitos, historias increíbles y resultados incomparables, o (como estuve yo

mis primeros años de wantepreneur) de sueños frustrados e intentos fallidos.

 

Una de estas, y el tema de este artículo (si no es que ya lo descifraste

por el título), es la Paciencia.

 

Para nuestra suerte, o desfortuna, vivimos en tiempos en donde todo es

instantáneo: las palomitas, la maruchan, las fotografías, y con el internet

hasta hacerte famoso es solamente cuestión de protagonizar un buen meme.

 

Todos los días te invade publicidad que te vende la idea de que puedes

hacer poco y lograr grandes resultados, sobre todo esa última dieta

maravillosa, o ese esquema de hazte rico rápido que te aparece en

banners de origen cuestionable en… páginas de origen cuestionable.

 

Sin embargo, y creo que ya lo sabes, los resultados inmediatos suelen

tener una característica muy peculiar: Así de rápido como llegan, así de

rápido se van.

 

Construir las bases para cualquier cosa en la vida, sea un negocio, un

buen hábito, una alimentación balanceada, o cualquier habilidad que

quieras desarrollar, toma tiempo, perseverancia, y sí, lo adivinaste,

mucha paciencia.

 

¿No me crees?

 

¡Ahí te va otra frase!

 

“Yo no temo al hombre que ha lanzado 10,000 patadas diferentes, yo

temo al hombre que ha lanzado una patada 10,000 veces”

 

¡Boom! ¿Contundente no? Hasta Bruce Lee tiene algo que decir al respecto.

 

Así que antes de que se me ocurra otra frase célebre que compartir,

vamos a lo importante: qué puedes hacer tú para ser paciente y

perseverar en cualquier situación, incluso cuando todo parece estar

saliendo terrible.

 

1) Ten claro tu por qué.

 

 

Esto es la base.

 

Si no sabes por qué estás haciendo las cosas es muy fácil que te rindas

a la primera señal de adversidad, la cuál, créeme, se va a presentar tarde

o temprano.

 

Tener un por qué claro te ayuda a mantenerte motivado cuando todo

parece estar en caída, o incluso en esos momentos cuando las tareas

pequeñas parecen abrumadoras.

 

Cuando no encuentras la motivación para escribir ese correo, para hacer

esa llamada, para atender a ese cliente molesto, recuerda tu razón para

estar ahí.

 

¿Por qué te levantas todas las mañanas?

 

¿Qué piensas obtener con tus esfuerzos?

 

Tener un por qué claro es un trabajo de mucha introspección, tómate tu

tiempo, hazte las preguntas necesarias, desarrolla ese porqué y

escríbelo y repítelo siempre que puedas, hónralo y toma acción.

 

2) Enfócate en procesos, no resultados.

 

Todo lo que vale la pena hacer, vale la pena medir.

 

Si no sabes en dónde estás fallando o dónde puede mejorar tu proceso

de venta se vuelve muy fácil desviarse y desmotivarse cuando no ves los

resultados que esperas, ya que empiezas a hacerte preguntas que te

llevan para abajo emocionalmente.

 

Para cambiar esto necesitas enfocarte en qué estás haciendo, en cuáles

son los pasos del sistema que te acercan a tus resultados y cuáles te

alejan. Enfocarte en mejorar el sistema desvía la atención de ti hacia los

engranes que hacen que funcionen tus ventas, hacia las demás personas

que están involucradas y todas las variables que puedes o no controlar.

 

Toma en cuenta todo esto y enfócate en hacer los ajustes, por más

pequeños que parezcan, para obtener mejores resultados.

 

3) Toma acción.

 

 

La paciencia y persistencia no son habilidades ni talentos de otro mundo

que solo un grupo selecto de personas posee. Como casi todo en la vida,

son habilidades que puedes desarrollar sabiendo qué pasos tomar. Y por

si fuera poco, no requieren de un enorme esfuerzo.

 

Piensa en acciones pequeñas que puedes hacer día con día que te

lleven a tu objetivo.

 

No tienen que ser acciones gigantes.

 

¿Quieres tener más tiempo? Levántate 15 minutos más temprano.

 

¿Quieres estar en forma? Haz 10 minutos de ejercicio en la mañana.

 

¿Quieres estabilidad económica? Ahorra un poco cada día.

 

¿Quieres tener más paz? Tómate 5 minutos en la mañana o tarde para

meditar.

 

Y hablando de meditación:

 

4) Respira.

 

 

¡Hazlo ahora!

 

Es algo increíble cómo algo tan sencillo puede ser tan poderoso. En tan

solo unos segundos tienes el poder de calmar tu mente, tu cuerpo,

emociones, y dejar a un lado todo lo que te genera ansiedad e

impaciencia.

 

_______________________________________________________

 

Así que aquí lo tienes, 4 tips que podrán ayudarte a perseverar en

cualquier situación.

 

Y por último, solo me queda una cosa que decirte…

 

“Paciencia debes tener, mi joven Padawan…”

 

 

Definitivamente esa es la mejor de todas 🙂

 

Comparte este artículo y comenta aquí abajo, ¿Te consideras una

persona paciente? ¿Qué haces para lograrlo?

 

Nos leemos pronto,

 

 

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