cris urzua ventas

Oh el éxito.

Lo amamos, odiamos y negamos.

Todo ser humano moderno (dinkie, yuppie, baby boomer, gen Y o millenial) busca ser exitoso en la vida. Nadie quiere ser un perdedor. No hay glamour en ser un perdedor.

Nadie despierta por la mañana, se limpia las lagañas y viéndose al espejo grita con euforia:  “¡HOY VOY A PERDER! ¡PERDERE COMO CAMPEÓN! ¡SERE EL PERDEDOR MÁS GRANDE DEL MUNDO! ¡WOOO!”

No he visto a ningún vendedor publicar en Facebook “¡Eso papá! Hoy recibí el NO consecutivo número 1,500 y contando! ¡No ha salido pa`la renta! ¡YES!”.

No conozco ningún Chef que suba a Instagram las fotos de cuando se le quemo el aceite, incendio la cocina y lo despidieron.

No conozco a una mamá que le presuma a sus comadres; “Mi hijo tiene 33 años, 3 room-mates y le sigo pagando el celular”.

Y nunca he visto a un crossfitero confesar en Twitter : “Me desgarre el bícep por excederme… ¡Soy un fregón!” (¡Bueno igual y esto si lo he visto por ahi pero ese es otro tema!)

 El punto es que como seres humanos buscamos la aceptación y el reconocimiento más que un cachorrito de Golden Retriever cuando su dueño llega del trabajo.  Woof.

Y lo difícil de esto no es el tener una “obsesión con el éxito” (¡Eso es bueno!), lo difícil es tener una aversión al fracaso. Por que todos fracasamos. Todos y cada uno de nosotros la vamos a regar algún día y la vamos a regar en grande. En lo profesional, en lo amoroso, en lo familiar… Vaya, en casi todo.

¡Y es cómo manejes el fracaso lo qué importa!

Entonces, para que destruyas esa barrera mental que te dice que el fracaso es malo y estés tan preparado como se puede estar para el inminente fracaso que algún día llegara, escribí esto para ti.

Cómo Perder con Estilo (Y Amar el Proceso).

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Paso #1 : Invítale un Starbucks al fracaso.

Nada ganas teniéndole pánico a perder. El fracaso es parte esencial de cualquier proceso de aprendizaje, seas vendedor, jugador de fútbol americano o padre de familia.

La aversión al fracaso te quitará energía que deberías utilizar para completar el objetivo que tienes en mente y aun más importante… ¡Matará cualquier tipo de innovación! ¡Te arrebatará todos los beneficios enormes que trae el equivocarse!

Abraza al perdedor que todos llevamos dentro, haz las paces con el y llévatelo por un Chai Frapuccino Venti del Starbucks.

(Créeme, te conviene).

Paso #2 : Pierde en GRANDE y pierde RÁPIDO.

¿Qué significa perder en grande? ¡Qué estás pensando en grande!

¿Y equivocarse rápido cómo para qué sirve? ¡Para tener más tiempo para corregir tu camino!

Ed Catmull, Presidente de Pixar (Sí, el de Toy Story) y genio de la innovación, dice;

“Equivocarse no es un mal necesario, ¡No es un “mal” por ningún lado que lo veas! Equivocarse es una consecuencia de innovar y sin errores no avanzaríamos como especie. Pero no es suficiente solo reconocer esto ya que equivocarse es doloroso y el dolor nubla nuestra habilidad para percibir los beneficios que nos deja. Por eso tenemos que saber el precio y los beneficios de equivocarnos y hacerlo rápido”.

Paso #3 : Cachetea con Calculadora al Fracaso.

El fracaso tiene que ser tu amigo… ¡Pero qué no exagere!

Cada que embarques en una misión nueva, calcula cuidadosamente tu “peor escenario posible” y nunca dejes de preguntarte: ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Lo más probable es que esa pesadilla de escenario no suceda pero sí llegará a suceder al menos no perderás hasta la playera.

No esta demás prevenir.

Paso #4 : Límpiate la sangre y levántate.

Perder y no identificar las lecciones obtenidas es perder de a gratis. Identifica tus errores, escríbelos, busca formas de corregirlos, escríbelas, límpiate la sangre y levántate. Una y otra vez.

Tomate el perder como algo MUY personal. Utiliza el enojo, la frustración y todas las emociones que lleguen a ti como motivación para levantarte cuantas veces sea necesario y obtener tu meta.

Y recuerda:

Uno nunca pierde sí uno nunca se rinde.

Paso #5: ¿Estás perdiendo lo suficiente?

Pregúntate: ¿Cuándo fue la última vez que perdí?

Hacerte esta pregunta regularmente también te responderá el: ¿Cuándo fue la última vez que aprendí una lección de vida enorme? y ¿Cuándo fue la última vez que intente algo nuevo?

Recuerda que la calidad de tu vida depende de la calidad de preguntas que te hagas. Y ¿Cuándo fue la última vez que perdí? tiene un potencial ENORME. ¡Utilízala!

~ CONCLUSIÓN ~

Perder te traerá las mejores lecciones de tu vida pero solo sí tu decides verlo de esa forma.

Lo importante aquí es quitar la actitud de víctima de la ecuación y tomar control sobre tus propios errores. ¡Nunca dejes de aprender!

¡Éxito!

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Ahora, ¿Conoces a alguien con miedo a vivir? ¿Con miedo a perder? ¿Con miedo a siquiera intentarlo? ¡Compártele este artículo! Dale Share, Like, etc. ¡Aquí!

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4 Respuestas

  1. Cris, estupendos comentarios, de plano al fracaso no hay que temerle, hay que aprender de el, totalmente de acuerdo, y si hay uno, invitarle un starbucks o un helado de Baskin Robbins, o algo rico para digerirlo y apobtener su enseñanza

  2. Siguiendo los pasos del mail escribiré sobre mi mas reciente fracaso.
    Se acabo una hermosa relación de 6 años a la cual a pesar de no terminar mal, le llamo fracaso por que sé que pude dar más. Pero a pesar de ser reciente y que aún brota sangre de la herida, el abanico de posibilidades tanto laborales, personales, ha aumentado y me siento feliz por una parte y la otra destrozado.
    De cierta manera este fracaso me ha motivado a ir por más y mejorar como persona. Hay veces que creo es necesario caer tan precipitadamente para reaccionar y ver claramente lo que tienes y/o estas descuidando para levantarte con esa fuerza que quizá ignorabas. Gracias por las líneas que nos dedicas Cris. Saludos!

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