A todos nos ha pasado:

 

Tienes ese pendiente que llevas días postergando,

o quizá esa resolución de año nuevo que dejaste por

muerta a la semana y media, o esa meta que te pusiste

pero no has tomado suficiente acción para lograrla,

y en vez de eso… ¿Que haces?

 

¡Te justificas!

Pero no te preocupes…

 

Es un comportamiento muy común y del cual consciente o

inconscientemente todos hemos sido culpables en algún momento,

y es que usualmente es mucho más fácil engañarte y decirte a ti mismo

que hiciste tu mayor esfuerzo que realmente hacer lo que te propones.

 

Pero, si eres una persona que en algún punto de su vida ha decidido

hacer cambios para mejorar su calidad de vida, ¿Por qué poner excusas?

¿Qué es lo que te lleva a aceptar tu situación actual en vez de esforzarte

para lograr lo que realmente quieres?

 

Posiblemente existan varias razones:

 

1. Protección.

 

Puede sonar descabellado, pero la primera persona

que quiere evitar que logres tener éxito, eres tú.

 

En mi mini-curso Valor al Cuadrado, al cual te puedes inscribir

totalmente gratis aquí, hablo de esto mucho más a detalle,

y es que para tu mente las metas y ambiciones que puedas tener

no representan el camino a la felicidad, sino más bien son una amenaza

al estado de comodidad y seguridad en el que te encuentras.

 

La razón #1 por la cual ponemos excusas es precisamente para justificar

nuestro estado, para mantenernos en esa zona de confort, libre de estrés,

ansiedad y el riesgo de fracasar en el intento de salir adelante.

 

2.  Inercia.

 

Somos criaturas de hábitos.

 

Este factor puede afectarte más sobre todo en edades adultas,

y es que cada acción que tomamos nos afecta incluso a nivel neurológico.

 

Imagina tu cerebro como un mega complejo de carreteras de información.

 

Cada acción nueva crea una carretera a través de la cual se transmite

esa información, y mientras más tráfico mandas hacia ella más crece

y más se refuerza.

 

¿Qué pasa entonces cuando quieres cambiar un hábito?

 

Es mucho más fácil para tu cerebro transmitir información por esa

supercarretera de 16 carriles que llevas años construyendo, con

iluminación de primer mundo y semáforos tecnología de punta,

que intentar pasar por ese caminito de tierra que representa

tu nuevo esfuerzo de hacer una dieta, empezar a hacer ejercicio,

levantarte más temprano, o cualquier otra cosa que estés empezando.

 

3. Miedo.

 

Este mal puede tener varias caras o disfrazarse de muchas formas,

pero a fin de cuentas es el mismo.

 

Puedes tener miedo al fracaso, al éxito, al cambio, a la incertidumbre,

y cada uno de estos puede tener en sí sus propias razones de ser.

 

El miedo no es del todo malo. A nuestros antepasados les servía el miedo

para mantenerse seguros en ambientes donde un ruido extraño podría

significar que un animal enorme saliera de entre los arbustos para comerte.

 

Hoy en día el miedo es algo que vive en nuestra mente (sí, como Barnie),

y que más que mantenerte seguro (como lo platicamos en el primer punto)

te paraliza y te mantiene en ese estado de comodidad.

 

Pero entonces, ¿Qué puedes hacer para dejar de poner excusas

y salir adelante a lograr tus objetivos?

 

Te comparto 3 técnicas que si las sigues te ayudarán a

tomar acción en vez de estar justificando tu falta de ella:

 

1. Mindfulness.

Esta es una técnica que literalmente significa conciencia

o un estado de atención.

 

¿Por qué puede servirte esto?

 

La mayoría de la gente opera en modo automático. Esto es

sin estar conscientes de los pensamientos que pasan por su mente

en cada momento y las acciones a los que los llevan. De la misma forma,

puedo asegurarte de que gran parte de las excusas que te dices a ti mismo

son hechas en un estado de inconsciencia, o subconscientemente.

 

¿Y por qué es importante?

 

Simplemente es imposible que intentes cambiar algo de lo cual

no te has dado cuenta.

 

Para hacer esto, necesitas estar en un estado de observación que te

permita ser consciente de cuando tu mente está intentando engañarte,

y el Mindfulness puede ayudarte.

 

Si necesitas saber más a detalle cómo funciona, puedes leer

este artículo de Mindset And Skills Academy donde hablamos

más a detalle de cómo practicar el Mindfulness.

 

Sin embargo, cualquier tipo de meditación puede ayudarte a

estar más consciente de la corriente de pensamientos automáticos

en la cual la mayoría de las personas estamos todo el tiempo.

 

2. Toma responsabilidad.

 

Si ya estás siendo consciente de tus excusas, haz esto:

 

En cuanto te des cuenta que estás inventándote algún choro mental

para dejar de hacer lo que deberías estar haciendo, detente y escribe

la excusa que te está diciendo tu mente.

 

Te vas a dar cuenta que existen dos tipos de excusas:

 

Las que están dentro de tu control, y las que no.

 

Sí la razón por la cual no estás tomando acción simplemente

no la puedes controlar, es muy posible que sea algo real que está

afectando tu capacidad de tomar acción. Sin embargo vas a ver que

son menos de un 5% de las excusas que te dice tu mente.

 

El otro 95% sí puedes controlarlo, y pueden ser pensamientos como:

 

“No tengo tiempo”.

“No tengo dinero”.

“No tengo ganas”.

“Estoy muy cansado”.

“No me siento capáz”.

 

Ahora, quizá pienses que alguno de estos no estén bajo tu control,

y si ese es el caso, pregúntate si realmente no existe nada en tu poder

para cambiar ese pensamiento.

 

¿Puedes apartar una hora de tu día para hacer eso que según tú no

tienes tiempo de hacer?

¿Puedes salir y pedir prestado el dinero o encontrar la forma de generar

un extra?

¿Puedes encontrar la forma de motivarte para seguir tomando acción?

¿Puedes encontrar la manera de tener más energía durante el día?

¿Puedes educarte y aprender herramientas que te den la capacidad para

hacer lo que quieres?

 

Si respondiste sí (lo cual a menos de que en serio tengas

un fuerte problema que no puedas controlar, y que en dado caso

pertenece a ese 5%) entonces asume responsabilidad, responde

la pregunta y encuentra la forma de resolver esa excusa.

 

3. Enfócate en tu objetivo.

 

Esto es algo muy sencillo pero muy común, y es que los objetivos que

tenemos son a veces abstractos o están en un futuro lejano, y lo que te

lleva a ellos son las acciones pequeñas que necesitas tomar día a día.

 

Digamos que tu objetivo es bajar 10 kilos en 3 meses. Para hacer esto

necesitas comer más sano y salir a hacer ejercicio.

 

¿Pero qué pasa? Llegó la hora de salir a hacer ejercicio, y tu mente

te dice “Esta haciendo mucho frío afuera, mejor me quedo en casa”, o

cualquiera que sea la excusa.

 

El problema es que estás enfocado aquí en la acción que necesitas

tomar en ese momento, y es completamente válido, la realidad es que no

todo el tiempo vas a estar 100%  motivado para tomar esa pequeña

acción.

 

¿Pero qué pasa si cambias tu foco de atención en ese momento?

 

Y aquí, dándote cuenta que estás poniendo una excusa (que en el

momento parece totalmente válida), necesitas hacer un cambio de

atención y preguntarte:

 

¿Quiero lograr mi objetivo?

¿Todavía es importante para mí bajar el peso que me propuse?

 

Y aquí tienes que ser totalmente honesto contigo. Si la respuesta fue “no”

detente y déjalo ir.

 

Si tu objetivo ya no es importante, definitivamente no tiene caso que

sigas tomando acción ya que podrías enfocarte en cosas que sí sean

realmente importantes para ti.

 

Pero si tu respuesta fue “sí”, entonces necesitas seguir preguntándote:

 

¿Esta acción me lleva hacia mi objetivo?

 

Y claro, si respondiste sí 2 veces, esto es, tu objetivo sigue siendo

importante para ti, y la acción que necesitas tomar en ese momento te

lleva hacia allá, entonces hazlo. Verás que si haces este proceso

consciente será más difícil para ti justificar tu falta de acción, o lograrás

encontrar alguna acción alternativa que siga estando alineada con tu

objetivo.

 

__________________________________________________________

 

Así que aquí lo tienes, 3 técnicas que si las practicas verás que te darán

resultados enormes, te encontrarás a ti mismo tomando acción más

seguido y poniendo menos excusas que detengan tu crecimiento.

 

¡Quiero saber tú qué opinas! ¿Haz hecho alguna de estas antes? ¿Crees

que puedan servirte para empezar a tomar acción?

 

Deja un comentario aquí abajo y comparte el artículo con esa persona

que necesita apoyo para dejar de postergar el éxito que se merece 🙂
¡Un fuerte abrazo!

 

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